Fibromialgia.

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético que puede afectar a distintos puntos del cuerpo.

¿Cuáles son los síntomas de la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor muscular y fatiga. Además de estos síntomas principales, también puede haber otros síntomas asociados, como trastornos del sueño, rigidez matutina, dolores de cabeza, problemas de memoria y concentración, ansiedad y depresión, dolor tipo quemazón o ardor en zonas sensibles de la piel.
Los síntomas específicos de la fibromialgia pueden variar de persona a persona, pero algunos de los más comunes incluyen:

  • • Dolor muscular generalizado
  • • Fatiga o cansancio constante.
  • • Sensibilidad en puntos específicos del cuerpo (manos, brazos, piernas, pies)
  • • Trastornos del sueño.
  • • Rigidez matutina en las manos y pies
  • • Dolores de cabeza
  • • Problemas de memoria y concentración
  • • Ansiedad y depresión
  • • Trastornos gastrointestinales, como inflamación, estreñimiento o diarrea

¿Cuál es la causa de la fibromialgia?

La causa exacta de la fibromialgia aún es desconocida, sin embargo, se cree que puede estar relacionada con factores genéticos, infecciones virales o bacterianas, trauma físico o emocional, y/o problemas de sueño. También se ha sugerido que puede haber una relación con desequilibrios químicos en el cerebro, como la disminución de los niveles de serotonina. Aunque no se ha encontrado una cura para la fibromialgia, los tratamientos pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
Un estilo de vida sedentario y la falta de actividad física regular pueden contribuir al desarrollo de la fibromialgia. El ejercicio regular y el mantenimiento de un peso saludable pueden ayudar a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida ya que una parte importante de esta enfermedad recae en las articulaciones las cuales no deben estar expuestas a un sobrepeso.

¿Cómo se diagnostica la fibromialgia?

Aunque no existe una prueba específica para diagnosticar la fibromialgia, los médicos suelen basarse en los síntomas del paciente y en la exclusión de otras posibles causas de los síntomas.
El diagnóstico de la fibromialgia se basa en criterios establecidos por el Colegio Americano de Reumatología, que incluyen la presencia de dolor generalizado durante al menos tres meses y la presencia de sensibilidad en al menos 11 de los 18 puntos específicos del cuerpo conocidos como «puntos sensibles». Además, se deben descartar otras enfermedades que puedan tener síntomas similares.
Es importante consultar a un médico si sospechas que puedes tener fibromialgia, ya que un diagnóstico adecuado puede ayudar a recibir el tratamiento adecuado y manejar los síntomas.

Existe algún tratamiento efectivo para la fibromialgia.

En cuanto al tratamiento de la fibromialgia, no existe una cura definitiva, pero hay varias opciones que pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Algunas de estas opciones incluyen:

  • Medicamentos: Los analgésicos, antidepresivos y anticonvulsivos pueden ser recetados para aliviar el dolor y mejorar el sueño.
  • Suplementación avanzada con el uso de ácidos grasos como el omega-7 palmitoiletanolamida (PEA) como terapia natural puede ser de gran ayuda a la hora de combatir el dolor ya que este ácido graso es antiinflamatorio y analgésico. El uso de magnesio siempre es un gran aliado en la relajación muscular para ayudar a conciliar el sueño y tener una buena calidad de descanso.
  • Terapia física: La fisioterapia puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la movilidad.
  • Terapia ocupacional: Esta terapia se enfoca en mejorar la capacidad de realizar actividades diarias y manejar el estrés.
  • Terapia psicológica: La terapia cognitivo-conductual puede ser útil para manejar el estrés y los problemas emocionales asociados con la fibromialgia.
  • Estilo de vida saludable: Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y aprender técnicas de relajación pueden ser beneficiosos.

Es importante recordar que cada persona es diferente y puede requerir un enfoque de tratamiento individualizado. Por lo tanto, es recomendable consultar a un médico especialista en reumatología o dolor crónico para obtener un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.

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